Tomás Páez es sociólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela, y obtuvo el Ph.D. y el M.Phil en el University College de Londres. Miembro fundador de la Red Global de la Diáspora de Venezuela, así como de CEDES (centro de desarrollo de ciudadanía y Democracia) y del centro de estudio de las migraciones y diásporas (2022).
Desde el año 2013 ha sido coordinador del Proyecto del Observatorio de la Diáspora Venezolana (ODV) y del Primer estudio global de la diáspora venezolana. Es coordinador del Observatorio de la PYME y el Emprendimiento, Miembro Fundador del Instituto Internacional de Formación de Emprendedores (INFOEM) en la Universidad Metropolitana, y miembro del equipo responsable del proyecto “Emprendimiento e integración de la diáspora Venezolana” en Bogotá, Colombia.
Autor y Coautor de más de 20 libros y decenas de artículos en los temas de Estrategia, Calidad y Productividad, Diáspora y Migración.También se ha desempeñado como conferencista internacional en Estados Unidos, España, Francia, Alemania, Colombia, Italia, Perú, Chile, Bolivia, Brasil, Portugal y Argentina.
1. Usted ha mencionado que la diáspora venezolana se encuentra en más de 90 países, lo cual ha llamado una “nueva geografía transnacional” que tiene la potencialidad de aportar valor en la reconstrucción de Venezuela. ¿De qué manera podría la diáspora venezolana jugar un papel en el renacer económico, social y de conocimiento de Venezuela ?
Creo que es importante contextualizar el fenómeno migratorio venezolano. Un éxodo inédito de más de 9 millones de ciudadanos, el 30% de su población al que el régimen venezolano desconoce, oculta y es capaz de negar su existencia. De hecho, no existen datos oficiales de la diáspora, el organismo responsable de las estadísticas no produce información relacionada con la migración. La información es un bien público de la democracia y su inexistencia perjudica a empresas e instituciones. Ese inexplicable vacío lo ha llenado el Observatorio de la Diáspora Venezolana (ODV) indagando en instituciones de los países de acogida a partir del año 2014 cuando adelantábamos el primer estudio global del éxodo venezolano en 90 países del planeta. Más adelante en 2018 las Naciones Unidas estableció el programa Venezuelan Refugees (R4V) profundiza en el análisis de los datos en 23 países que acogen a migrantes provenientes de Venezuela.
La ausencia de información evidencia el desdén del gobierno venezolano hacia sus ciudadanos y se manifiesta en el vacío institucional que impacta el accionar de los migrantes venezolanos. Me atrevo a sugerir un cambio del tiempo de su pregunta y en lugar de ubicarla en el futuro, “de que manera podría” la formularía en tiempo presente y en gerundio, que está haciendo y cual es el papel que está desempeñando la diáspora en el renacer de Venezuela. La diáspora no está a la espera de que ocurra algo, está labrando ese futuro. Lo está haciendo de diversas maneras: documentando, denunciando y difundiendo la situación de Venezuela en todos los espacios: en el ambiental, en el político, en el espacio de los pensionados y los jubilados, con respecto a los derechos humanos y derechos políticos, etc. También construyendo proyectos e iniciativas en distintos espacios, creación de empresas, estableciendo alianzas empresariales e institucionales y a través de las remesas sociales y económicas.
La diáspora y sus organizaciones han debido hacer frente y abrirse espacio entre dos extremos. El de la incomprensión del profundo cambio, en la corteza y entrañas de la sociedad venezolana y la desidia y el vacío institucional instituido por el régimen venezolano, el “Estado Ausente”. Las organizaciones de la diáspora han ocupado ese espacio ejerciendo la “Diplomacia Pública” alterna a la “Diplomacia Oficial” y desarrollado una geopolítica opuesta a la del régimen. Esa diplomacia pública no solamente es denuncia, es también construcción de redes, de alianzas. De hecho, enfatiza Tomás Páez, los principales eventos de la diáspora se han dedicado, desde el año 2017, al papel que ella jugará en la reconstrucción de Venezuela. Es decir, ya han sido identificadas las líneas, las principales áreas de trabajo, las redes, los proyectos en campos como el emprendimiento, la comunicación, la salud mental, la salud, el ambiente, la ciencia e iniciativas en los campos de la cultura, la música, etc.
Los millones de venezolanos que construyen la “Nueva Geografía”, social, económica, e institucional, que ensancha las fronteras convencionales y crea una nueva realidad. Se multiplica el número de embajadores, agregados comerciales, tecnológicos, culturales, científicos en todo el planeta y con ellos las oportunidades. Lo hace pese al vacío, la ausencia y los obstáculos que ha interpuesto el régimen venezolano.
2. Considerando la dispersión geográfica y la pluralidad de los venezolanos en el mundo ¿Cuáles son los desafíos más grandes para lograr una “gobernanza de la diáspora” efectiva y unificada?
En mi respuesta colocaría el acento con la respuesta a la siguiente pregunta ¿Cuáles son los beneficios de tener una diáspora? Ésta la ha propiciado la devastación del país que ha vivido una crisis muy honda, muy profunda, con pocos o ningún antecedente en la historia. La contracción económica del 80% del PIB cota no alcanzada por país alguno durante la II Guerra Mundial, escasez, salarios y pensiones por debajo del umbral de pobreza extrema criterio establecido por los organismos multilaterales, Con la migración se ha construido una nueva realidad que hace que Venezuela no pueda comprenderse al margen de este original hecho.
El punto de partida radica en comprender que nos situamos frente a una nueva realidad, una mutación social y económica: son pocas las familias sin familiares (hijos, nietos, tíos, abuelos, padres) viviendo en otras fronteras. Ha migrado el segmento de la población en edades productivas y reproductivas y su descendencia se desarrolla en la “Nueva Geografía”. El nuevo mapa incluye y ensancha aquel que todos conocemos. Ese tercio de la población que se ha mudado más lejos continúa creciendo en las más de 500 ciudades y más de 90 países en los que hoy reside, incluido Groenlandia.
Esta honda transformación implica cambios en la conformación familiar, en la estructura y pirámide poblacional y en los criterios y metodologías con las cuales hacer las proyecciones de población. No es posible excluir a los descendientes de la diáspora de estas proyecciones. La población venezolana está creciendo de manera importante en otras fronteras, porque la diáspora está integrada fundamentalmente por jóvenes, la media es 36-37 años, es decir están en edades productivas y reproductivas y está creciendo la población en otra frontera. La nueva realidad interpela las nociones de “territorio” e incluso la noción de “Estado-Nación”. Pienso en el éxodo italiano país con 80 millones ciudadanos y con más de 200 millones de “Itálicos” y en las palabras del Presidente de ese país, Sergio Mattarella, quien afirma que Italia no puede entenderse al margen de sus migrantes.
La diáspora está conformada por personas, por un inmenso capital humano, un activo con el que cuenta el país, una enorme “reserva internacional” comprometida con Venezuela y su desarrollo, quienes diariamente trabajan, y colaboran en el proceso de recuperación de la democracia y la reconstrucción del país. Hacen parte de ese proceso desde donde hoy residen, no es imprescindible el retorno físico pues en realidad nunca han estado ausentes.
Quienes ven el retorno físico como condición para ser parte del proceso de recuperación o como cierre del ciclo migratorio se equivocan. El capital humano igual que los conocimientos, habilidades y competencias circulan, y más en este momento en el que la comunicación ofrece múltiples facilidades y posibilidades. Muchos llegaron soleros, otros en parejas recién establecidas, hoy son padres o abuelos, cuentan con empleos y emprendimientos estables luego de haber desempeñado diferentes trabajos. Han transcurrido 27 años. Venezuela es el mejor espejo y ejemplo en el cual analizar lo relacionado con la “Circulación” y el retorno del capital humano. En este momento de crisis profunda los migrantes que recibió el país con distintos orígenes, (Italia, País Vasco, Chile, Colombia, Argentina, Panamá, República Dominicana, Perú, etc.) contribuyeron a la reconstrucción de sus países de origen y acogida mientras vivían en Venezuela, muchos permanecen en el país pese a las circunstancias adversas, otros han decidió retornar confirmando una vez más los resultados de diversos estudios sobre el tema.
¿De qué manera ha abierto espacios la diáspora frente a los muros de la ausencia del Estado y la incomprensión y simplificación de otros? La respuesta ha consistido en la creación de más de un millar de organizaciones cuyo esfuerzo, narrativas y servicios les ha permitido ganar la CONFIANZA de sus compatriotas y de la institucionalidad de comunidades e instituciones de los países que ofrecen su HOSPITALIDAD a los migrantes venezolanos.
La desconfianza de los venezolanos con el régimen venezolano es absoluta como lo demuestran los resultados de las elecciones parlamentarias del año 2015 y las presidenciales del 28 de julio del año 2024: al gobierno lo detestan todos los ciudadanos. Quienes integran la diáspora expresan la misma absoluta desconfianza hacia el gobierno, aunque menor también manifiestan su desconfianza con los partidos políticos mientras que declaran una gran confianza hacia las organizaciones de la sociedad civil.
Esas organizaciones además han creado redes, han establecido alianzas locales y transnacionales, es decir, acuerdos de colaboración con asociaciones e instituciones transfronterizas, incluidas las que operan en el “mapa convencional” que todos conocemos. Por ejemplo, en el área de emprendimiento hay acuerdos y líneas de trabajo transnacionales, en las que están incluidas organizaciones que impulsan el emprendimiento en el mapa conocido de “Venezuela”. Igualmente ocurre con las redes organizativas creadas en los terrenos de la comunicación, de los derechos humanos, universitario, salud mental entre otras. La solidez y robustez de los acuerdos y alianzas está condicionada por la claridad del proyecto y el nivel de respaldo que logra conseguir, pero es indudable que se ha logrado tejer una compleja madeja, un fuerte tejido social que resultará clave en el proceso de recuperación y reconstrucción del país.
El punto de partida es: como aprovechar los beneficios de tener una diáspora. Hemos apuntado el de la Nueva Geografía (gastronomía ampliada, cultura extendida, novedoso capital relacional, nuevas habilidades y competencias, entre muchas otras), un inmenso capital humano comprometido con el desarrollo del país y una estrategia forjada por miles de organizaciones. A objeto de profundizar este esfuerzo es necesario una mejor calidad y precisión de la información del capital humano y relacional de la diáspora.
La diáspora es más que números, razón por la cual no es suficiente saber cuántos son, es importante conocer dónde están, qué hacen, en cuál de los segmentos se desempeñan, dónde y qué hacen nuestros ingenieros, abogados, administradores, médicos en el planeta: .¿qué hacen? ¿poseen empresas? ¿dirigen facultades, universidades o centros de investigación? ¿Trabajan en plataformas, medios de comunicación, editoriales? Esta información es relevante para establecer la modalidad de participación más idónea en el proceso de reconstrucción del país, porque ese proceso necesitará de ese enorme potencial que contiene la diáspora.
Además, fungen como embajadores, son agregados culturales, comerciales, tecnológicos, etc. Su acción se desarrolla a través de organizaciones y asociaciones, que desde ya es necesario fortalecer. Resulta difícil alcanzar a más de 9 millones de venezolanos de manera aislada y de allí la importancia de las asociaciones cuyo concurso permite multiplicar el alcance de cualquier política o iniciativa. Los ciudadanos se conectan a través de las organizaciones, creadas por ellos y en las cuales confían. Por tanto, contribuir al fortalecimiento de estas organizaciones y redes organizativas transnacionales, trabajar a su lado, escucharlas y apoyarlas es una condición importante para hacer frente a los desafíos por venir.
Es necesario evitar la tentación de colonizarlas, como ha ocurrido en el pasado reciente. No es fácil evitar la incitación, pero el modelo democrático está en la obligación de respetar la pluralidad y reconocer la existencia de una sociedad civil dinámica, que ejerce la diplomacia pública en ámbitos como la cultura, la música, la gastronomía, la educación, que hace política y en ocasiones no compartirá y se distanciará de la diplomacia oficial. Es un desafío para la nueva diplomacia oficial que será necesario adecuar a esta original realidad, en la que el respeto y la capacidad de escucha de parte de las instituciones del Estado deberá ser la norma y criterio medular de la Estrategia de Gobernanza de la diáspora.
El despliegue de la estrategia y las políticas parte de ella requieren de una novedosa institucionalidad. La misma se inspira en la estrategia ejecutada por el gobierno venezolano en 1936 al consagrar la ley de extranjería y crear la institucionalidad con el objetivo de atraer migrantes, preferiblemente europeos. La conducción de la estrategia recayó sobre el Estado. Hoy a casi 90 años de distancia es imprescindible una novedosa estrategia con el fin de aprovechar el capital humano de la diáspora y una innovadora institucionalidad en la que las organizaciones de la sociedad civil, los gremios empresariales y profesionales y los gobiernos locales desempeñen un rol esencial. Se trata de reconocer y apoyarse en los hombros de los responsables de haber forjado la estrategia. La nueva institucionalidad incluye al sector público central, responsable de la formulación de políticas y normas. El hecho de que la migración se produce en comunidades, ciudades y localidades otorga en el diseño y ejecución de la estrategia una importancia singular a los gobiernos locales en el establecimiento de alianzas con la institucionalidad local de aquellas regiones y ciudades con mayor número de migrantes venezolanos.
3. ¿Cómo se traduce el activismo de la diáspora en un impacto tangible en las decisiones de gobiernos e instituciones internacionales, más allá de la sensibilización, de cara a un posible cambio en el modelo de conducción política de Venezuela?
Los impactos del activismo son muy difíciles de enumerar por su cantidad, diversidad y calidad. Se suceden en una doble dirección. De un lado la diáspora y sus asociaciones adquieren nuevas habilidades, conocimientos, contactos empresariales e institucionales y competencias de enorme utilidad de cara a un cambio de modelo en la conducción política de Venezuela. Es parte activa de iniciativas y proyectos en los cuales se plasma todo aquello que la diáspora pone en valor: democracia, respeto a la pluralidad, seguridad social, ejercicio de la ciudadanía, etc.
Por otro lado, sus impactos en la sociedad de acogida, entre los ciudadanos y en el país de origen son muy difíciles de enumerar por su cantidad, diversidad y calidad. Sus impactos se reportan en los terrenos económico, social, cultural, político, etc. En este último ámbito el accionar de la diáspora ha hecho posible los pronunciamientos de parlamentos locales, nacionales y supranacionales, organizaciones e instituciones de la sociedad civil, universidades y redes internacionales. En esferas como el ambiente, los derechos humanos, la persecución política las organizaciones documentan, denuncian y difunden la grave situación del país.
El ámbito de la comunicación ha sido atendido de un modo particular para poder enfrentar prejuicios y estigmatizaciones que afectan negativamente a la comunidad venezolana. Suministra información a los medios y plataformas incluidas las que por mucho tiempo se mantuvieron equidistantes o simplemente se colocaban de perfil ante lo que sucedía en Venezuela, denuncian los atropellos a la libertad de expresión y construyen narrativas con asideros reales para enfrentar posiciones xenófobas de algunos líderes, gobiernos y partidos políticos.
En este como en otras esferas del quehacer humano la diáspora ha conformado asociaciones y plataformas. Las asociaciones de periodistas venezolanos, la red de organizaciones defensoras de los derechos humanos, la de ingenieros y arquitectos, las de salud y salud mental, la de cultura, la red de emprendimiento innovación y creación de empresas, la de científicos y universidades y en cada espacio las alianzas y acuerdos de colaboración y cooperación con instituciones y organizaciones homólogas en las comunidades de acogida y origen. Con su accionar, desmienten algunos relatos terribles que hemos visto de algunos candidatos de partidos políticos o diputados que se han pronunciado en contra de la migración venezolana de una manera impresionante.
En los planos cultual y económico sus efectos apenas comienzan a ser valorados y cuantificados. En el económico, por ejemplo, sus efectos positivos se producen por igual en los países de acogida y en el de origen. Algunos países y regiones receptoras de la diáspora han medido el impacto en el consumo, la demanda agregada y los aporte al fisco. En relación con el país de origen se han hecho esfuerzos por cuantificar las remesas que la diáspora envía a sus familiares. Algunas fuentes la tabulan entre 4.000 y 6.000 mil millones de dólares.
Más allá del número, el impacto es muy importante, muchas familias en Venezuela pueden llegar a fin de mes gracias al complemento de las remesas. No se ha cuantificado aún las pequeñas inversiones que hace la diáspora en regiones y comunidades en Venezuela. En nuestro programa de radio y televisión (La Voz de la Diáspora) que semanalmente desde 2017 transmitimos, primero en el programa de Thays Peñalver en Radio Caracas Radio (RCR750) y que seguimos haciendo en el canal youtube del Observatorio (ODVdiaspora.org), más de 600 organizaciones de la diáspora han podido compartir los impactos tangibles de su trabajo.
4. En un potencial escenario de cambio político, se abre la conversación sobre el retorno de parte de la diáspora ¿Qué condiciones estructurales (más allá de la seguridad jurídica y política) considera esenciales para que el retorno de capital humano, conocimiento y financiero de la diáspora no solo sea deseable, sino sostenible a largo plazo para la reactivación económica y social de Venezuela?
La decisión de migrar o retornar tiene carácter individual y familiar y está condicionada por el contexto y la evaluación que de éste hace quien decide. En este terreno están excluidas las explicaciones “monocausales”. Son muchas las variables y consideraciones que intervienen: económicas, culturales, afectivas, sociales, etc.
La decisión de participar en la reactivación económica y social de Venezuela nada o poco tiene que ver con el retorno. La una NO depende de la otra. Es posible participar, ser parte activa en el proceso de recuperación del país sin que ello suponga la presencia física de la persona en el “viejo mapa”. Como hemos apuntado estamos en presencia de una Nueva Geografía y las organizaciones de la diáspora están trabajando en la reactivación económica y social de Venezuela, pese a los obstáculos impuestos por el régimen para impedirlo.
La participación y mejor aprovechamiento no depende del retorno, pero sí de las políticas públicas cuyo fin es el de facilitar su integración y de este modo poder beneficiarse del hecho de tener una enorme diáspora. Esas políticas forman parte de la estrategia dirigida a utilizar el capital humano, con independencia del lugar donde hoy residen, en la reconstrucción del país. El vacío actual creado por un régimen que desconoce a su diáspora pese a todas las contorsiones que hace a fin de convertir la deportación de los venezolanos en un programa de vuelta a la patria, debe subsanarse con una batería de instrumentos de política, parte de los cuales han sido perfilados por las organizaciones de la diáspora, recogidos en nuestro libro, ¿Qué hacemos con la diáspora?: estrategia de gobernanza en un país global”.
La diáspora y sus organizaciones no están a la espera de un cambio, son parte activa de la transformación. No es futuro, es construcción de presente y visión de futuro. Lo está haciendo desde el día uno: aprendiendo, adquiriendo habilidades y competencias, construyendo redes, intercambiando ideas y conocimientos, documentando y denunciando, enviando medicinas, alimentos particularmente en los momentos críticos en los que hubo una marcada escasez de ellos en el país y enviando remesas e invirtiendo.
La diáspora participa y puede continuar haciéndolo, desde allí donde hoy residen. Es un punto de partida que está reñido con quienes ven en el retorno la única posibilidad de participar. Comprender que el capital humano no necesariamente retornará al país pero que sí está dispuesto, interesado y comprometido con la reconstrucción del país es esencial en el diseño de la estrategia de gobernanza. Los resultados del primer estudio global y los hallazgos de indagaciones posteriores corroboran el compromiso de los migrantes con Venezuela y es lo que convierte a esta migración en diáspora. Su compromiso lo ha demostrado con acciones, con hechos, y como reza el dicho, estos son amores y no buenas razones.
Los análisis y estudios realizados en torno al tema del retorno sugiere que el promedio del retorno ronda el 30%, en algunos casos el porcentaje puede ser superior. Desconocemos lo que ocurrirá en el caso del éxodo venezolano, aquí cualquier especulación en un sentido u otro, tiene la misma validez y no deja de ser una conjetura, de todos modos, pienso que el tema central no es éste. La pregunta que considero más adecuada consiste en encontrar la mejor forma de sacar provecho de ese inmenso capital humano y relacional de la diáspora, que hoy se facilita por la presencia de tecnologías y programas de comunicación e información. Hoy es posible realizar intervenciones quirúrgicas vía internet en lugares recónditos del país, formar capital humano, invertir, prestar servicios de asesoría y asistencia técnica y un extenso etcétera. La diáspora también facilita el proceso de internacionalización de empresas e instituciones, establecimiento de alianzas estratégicas comerciales, tecnológicas y financieras en ambos extremos, es decir tanto en el país de origen como de acogida. Para hacerlo sostenible a largo plazo es necesaria esa estrategia de gobernanza.
5. ¿Qué haría falta para atraer a la diáspora al país?
Para poder aprovechar la diáspora es necesario valorar su importancia, entender que ese capital humano es un activo, una reserva internacional que participa y desea continuar haciéndolo en beneficio del país. Además, es necesario buscar más y mejor información de dónde están, qué hacen, articulación de las organizaciones con sus comunidades y mejorar la capacidad de escuchar, para poder conocer sus expectativas y realidades. Profundizar en el conocimiento de sus redes, proyectos, iniciativas, acuerdos y alianzas transnacionales a fin de fortalecer la calidad de la estrategia.
En respuesta previa abordamos este tema. Desde nuestra perspectiva la participación nada tiene que ver con el retorno. Algunos estudios en los que se ha evaluado las políticas diseñadas con el fin de promover el retorno han encontrado que el retorno es independiente del marco regulatorio creado con ese fin. Tanto la decisión de migrar como la de retornar tienen carácter individual y en ella intervienen factores del contexto. Ciertamente, la decisión de retornar podría facilitarse si el país garantiza la seguridad personal y jurídica, el suministro de los servicios básicos de educación, salud, electricidad y continuidad y sostenibilidad política. Hay condiciones que atraen y estimulan el retorno. Pero nuevamente el tema de la participación no depende del retorno, y la estrategia consiste en cómo sacar el mejor provecho y beneficiarse del hecho de tener una diáspora.
En la decisión de retornar también intervienen otros motivos como el requerimiento de capital humano en áreas específicas, internacionalización de empresas e instituciones. También puede ser promovida por empresas e instituciones del país receptor interesadas en realizar inversiones o establecer alianzas con empresas e instituciones en Venezuela.
Ante la pregunta cómo atraer la diáspora, nuestra respuesta es fortaleciendo los canales de participación que ella ha creado y a las organizaciones que lo han hecho posible. Con ese fin utiliza el arsenal de tecnologías, aplicaciones y programas que ofrece Internet para que puedan incorporarse desde su lugar de residencia. En nuestros estudios el 80% de los encuestados y entrevistados nos ha dicho que no desea retornar al país y más del 90% ha expresado su disposición e interés en ser parte del proceso de recuperación de la democracia para iniciar la reconstrucción del país. Por ello nuestro foco de atención es esto último, su demostrado compromiso con Venezuela.
Eso no significa retorno porque además nunca ha habido ausencia. Y más en este momento de globalización de las comunicaciones, de facilidades de viaje, de poder tomar un avión y trasladarse. Digamos, todas las facilidades que hoy existen harían, valga la redundancia, mucho más sencillo la participación de la diáspora en el proceso de recuperación y reconstrucción de Venezuela.
6. ¿Cómo debería conducirlo un nuevo gobierno?
El nuevo gobierno debería entender, en primer lugar, que hay una realidad, la geografía social, económica, institucional, cultural de Venezuela experimentó una gran transformación: un cambio tanto en la corteza como en las entrañas del país. Una mutación que obliga a un cambio de paradigma en la comprensión del país y en la formulación de estrategias de desarrollo. El país no puede pensarse al margen de su diáspora y del desempeño de ésta. Hay quienes hablan del retorno de un modo tan banal que sorprende. Imaginemos por un instante el retorno masivo de más de 9 millones de ciudadanos y lo que ello implica en la demanda de servicios, vivienda, empleo, etc. Además, muchos, tras 27 años de autoritarismo y dictadura han logrado establecerse social y económicamente en las comunidades de acogida.
Incluso si se produce un retorno importante, este no va a ocurrir, necesariamente a corto plazo. Las preguntas deberían ser otras: ¿Cómo puede un nuevo gobierno aprovechar esas capacidades de la diáspora? y, ¿Qué tiene que hacer un nuevo gobierno para aprovechar esa reserva internacional, ese capital humano que hoy está disperso en el mundo, que ha adquirido nuevas lenguas y culturas, un más amplio capital relacional en ambos extremos (origen y acogida), todo de enorme interés para inversionistas, empresas e instituciones.
El tema central, reiteramos, descansa en la forma de aprovechar el capital humano, en la manera de potenciar las organizaciones y redes organizativas transnacionales creadas por la diáspora depositarias de intangibles claves para el desarrollo: confianza, reputación y credibilidad.
7. ¿Qué sugiere para que la mano de obra calificada que se fue, le resulte atractivo el regreso a la patria?
Disculpen nuestra insistencia, la participación nada tiene que ver y no depende del retorno. Dicho esto, el capital humano de formación académica y la mano de obra calificada puede utilizarse y aprovecharse de mil maneras. En procesos de inversión, internacionalización, formación, mentoría, asistencia técnica y de consultoría, entre otros. La participación no exige la presencia física, se puede producir de manera virtual y puede producirse sin necesidad de moverse desde donde reside.
Hay otros mecanismos a nuestra disposición. El portal de la diáspora que está en nuestro portafolio de proyectos desde 2015 es un medio que facilita la contratación de personal especializado en determinadas áreas técnicas. La respuesta a la pregunta admite múltiples posibilidades y variantes y una de las claves descansa en lo ya señalado perfeccionar el sistema de información de la diáspora. Hoy sabemos cuántos son, dónde están, el perfil de sus organizaciones y redes. En algunos sectores y especialidades hemos podido avanzar un buen trecho. Ese esfuerzo es necesario profundizarlo y es un aspecto clave de la estrategia de gobernanza recogida en nuestro último libro.
Insistimos, la diáspora y sus organizaciones ya están participando en la recuperación del país. Ejemplo de ello es la red de física cuántica que articula a investigadores venezolanos. En ella participan universidades venezolanas e investigadores venezolanos que hoy residen en Francia, Colombia, etc. La red de emprendimiento, la red de libertad de expresión y comunicación, la de salud mental, la que diseña el nuevo servicio exterior adecuado a esa Nueva Geografía del país. Ha avanzado pese al régimen y en su contra, pues no solo desconoce la existencia del éxodo, erige obstáculos para impedir su participación. Los impedimentos van desde los documentos de identidad, los pasaportes, persecución a las organizaciones de la sociedad civil, desprestigiar a quienes apoyan a la diáspora, la asfixia ha sido ilimitada y descarada. Un cambio en las condiciones facilitará la participación la que se multiplicará con relativa facilidad cuando las condiciones lo permitan.
Pero, repito, ya la diáspora lo viene haciendo. Lo viene haciendo en el área del ambiente, en el área de las academias, en el área de las ingenierías, en el área de la medicina, en todas las áreas viene haciendo su trabajo y lo que haría un cambio es la posibilidad de potenciar esto y acelerarlo y multiplicarlo.
8. Visto el número de venezolanos que viven en el exterior, y como mecanismo de mantener la relación más estrecha con el país ¿ Le parece deseable que contaran con representación en el parlamento nacional como ocurre en otros países?
Venezuela hace parte de los acuerdos internacionales en los que se consagra el derecho de todo ciudadano a elegir y ser elegido con independencia del lugar de residencia. La Constitución venezolana permite la participación de la diáspora en dos consultas electorales: la presidencial y en los referendos, no contempla la posibilidad de que un miembro de la diáspora pueda ser elegido. El régimen venezolano que se ufanaba de tener la mejor Constitución del planeta la viola de manera permanente, en particular en este terreno y también las demás leyes y normas relacionadas con el tema electoral.
Veamos. El primer obstáculo es la violación del derecho a la identidad, más agudo en el caso de la diáspora, asunto denunciado en los informes de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de Naciones Unidas. El desdén ha hecho que prolifere el número de niños en condición de apatridia. Si la memoria no me falla, solo en Colombia se ha otorgado nacionalidad a más de 130 mil niños que se encontraban en esa situación. El expresidente de Colombia, Iván Duque otorgó la nacionalidad a más de 40 mil niños venezolanos. El acceso a otros documentos como el pasaporte está condicionado por el documento de identidad.
Quienes integran la diáspora son tratados como ciudadanos de segunda por el régimen venezolano. Costos mayores para acceder al pasaporte y exigencias, que ni siquiera solicitan los países de acogida, para el ejercicio del derecho a registrarse para poder elegir. Para participar en los procesos electorales todo venezolano debe estar inscrito en el registro electoral permanente. Más de 4 millones de ciudadanos no han podido actualizar sus datos en ese registro y más de 6.5 millones han sido excluidos y por tanto no pueden votar. Para los ciudadanos de la diáspora no es suficiente estar inscrito y contar con el documento de identidad, el organismo electoral estableció unas normas adhoc que por fortuna no exigen ni siquiera los países de acogida. Se les pide además del documento de identidad, la inscripción en el consulado y la constancia de residencia legal en el país receptor.
Pensando en la nueva realidad y en los cambios que será necesario realizar hemos sostenido reuniones con representaciones de Italia, Francia, y otros países y entrevistado a diputados venezolanos con doble nacionalidad que han sido elegidos en el parlamento italiano como representantes de la diáspora italiana en Latinoamérica. Creemos que es necesario un cambio en la Constitución venezolana a fin de permitir el cumplimiento de este derecho, un elemento más de la estrategia de gobernanza y representación de la diáspora en las decisiones de un país con una nueva geografía.
Es mucho lo que podemos y debemos aprender de esas experiencias y de las instituciones que han establecido para relacionarse y aprovechar a sus diásporas. Más allá de la representación parlamentaria se han dotado de consejos regionales en los que la diáspora expresa su voz y una forma de mantener la venezolanidad hoy presente en todo el planeta.
9. Como Coordinador del Observatorio PYME y el emprendimiento, usted tiene una visión clara de la capacidad empresarial venezolana. ¿Cómo se puede aprovechar el capital emprendedor de la diáspora y la experiencia internacional adquirida para impulsar la reconstrucción económica interna, especialmente en el fortalecimiento de las PYMES venezolanas?
Sí, el tema empresarial y emprendimiento ha sido un área de muchísimo interés de Observatorio, además de mi interés personal. Dirigí el primer observatorio de la pequeña y mediana empresa. Construimos el mapa de empresas en los 335 municipios y 24 Estados del país. El mapa contenía el número de empresas PYMES agrupadas por sector: industria, comercio, servicios, turismo, agrícola.
El primer observatorio lo editamos gracias al apoyo de la Corporación Andina de Fomento y lo presentamos en sus instalaciones en el año 2.000, si la memoria no me falla. El segundo lo publicamos en el año 2004-2005, se utilizó la información de los gobiernos locales y regionales y las fichas de más de 7.000 fichas de instituciones educativas. El tercer y último observatorio de la PYME lo editamos en el años 2013, período en el cual se había construido un cerco legal a la actividad privada y el mercado.
Los informes segundo y tercero constataban como el modelo que se implantó en Venezuela producía el cierre progresivo de empresas que eran sustituidas por empresas de compinches, importadores que se beneficiaron de los dólares preferenciales del gobierno. Aprovecharon el mayor ingreso percibido por gobierno alguno en la historia de Venezuela para beneficio propio mientras destruían y convertían en escombros a la empresa que aportaba los recursos: de más de 3 millones de barriles diarios redujo su producción a 500.000 barriles y en la actualidad gracias a las empresas que despreció se aproxima al millón de barriles, menos de un tercio de lo que producía cuando arribaron al poder. La mayoría de quienes dirigieron la empresa y el sector están en prisión o buscados por la justicia.
Nos hemos ocupado del tema del emprendimiento y en 1997 constituimos en la Universidad Metropolitana el INFOEM (Instituto de formación empresarial) y junto a otras organizaciones abordamos el tema del emprendimiento en la economía informal, sector que en el año 2003 representaba el 53% del empleo en Venezuela.
La diáspora por supuesto también emprende entonces hemos agrupado a organizaciones que trabajan emprendimiento en el viejo mapa y en la nueva geografía. Hemos elaborado propuestas que hemos elevado ante el Banco Interamericano de Desarrollo, la OIT y la Corporación Andina de Fomento (CAF). Con la OIM se ha establecido una nota conceptual a fin de impulsar el emprendimiento regional. El estudio más reciente que hemos realizado del emprendimiento y la diáspora en Latinoamérica y el Caribe nos indica la necesidad de dar al traste con esquemas y criterios a fin de diseñar nuevas modalidades de política social en el terreno de la promoción de innovación y creación de empresas.
Lo decimos en el estudio, lo más parecido a un proceso de fisión nuclear, es decir, de fragmentación de los esfuerzos internacionales de todo tipo, formación, startup, asistencia técnica, mentoría, financiamiento local. Es un mapa que nos habla de la necesidad de un cambio profundo en lo que es la política social dirigida a promover temas como el emprendimiento, que tiene que ver no solo con capacidades, instituciones, políticas, financiamiento, tiene que ver con muchos actores y que requiere la participación de todos ellos para poder incidir de manera adecuada y producir los efectos deseados. Yo creo que allí hay un tema en el que la diáspora ha venido trabajando, en el que las organizaciones han elaborado proyectos que se han presentado ante instancias internacionales en este tema del emprendimiento.
Hace tres años lanzamos en la Cámara de Comercio de Bogotá una iniciativa, una nota conceptual en la que participaron la Organización Internacional de las Migraciones, los organismos cúpulas empresariales de Venezuela, la Cámara Colombo Venezolana, el Ministerio de Hacienda de Colombia y el Ministerio de Comercio de Colombia.
Hay iniciativas que se vienen impulsando que requerirían un esfuerzo mayor y una mejor comprensión de parte de los organismos multilaterales y de parte de los organismos cúpula del sector privado, porque, al final el proceso de integración, el proceso de gestión de las diásporas, y no solamente de la venezolana, de las otras diásporas que existen en Latinoamérica, tenemos a la haitiana con una enorme presencia en Chile, por ejemplo. La diáspora colombiana, peruana, boliviana, paraguaya, brasilera, digamos todas estas diásporas tienen en este momento una enorme posibilidad de aprovechar su capacidad emprendedora y propiciar los procesos de integración.
La Organización Internacional del Trabajo está dando los primeros pasos en esta dirección, que creo que hay que aplaudir, que hay que poner en valor, pero este es un esfuerzo que requiere comprensión.
La propia fragmentación del esfuerzo en el terreno indica la necesidad de un cambio en este ámbito de la política dirigida a promover y fortalecer el emprendimiento de la creación de empresas que es el mecanismo que permite integrar con rapidez, conseguir trabajo, producir cohesión social, en la medida en que el migrante se integra como empleado y/o emprendedor a los procesos.
La diáspora puede servir, uno, haciendo inversiones, cosa que en algunos casos está haciendo, pero también en el terreno de la internacionalización.
El apoyo a la internacionalización de la PYME es más difícil que para una empresa grande, estas tienen unidades dedicadas al rastreo de información, cuentan con la capacidad financiera para contratar empresas consultoras especializadas, mientras que para una pequeña y mediana empresa, contar con una diáspora es un activo de mucho valor, porque le permite obtener información rápida a bajo costo, manejar lenguas y culturas y tener socios que le permiten internacionalizarse porque son baquianos que orientan las decisiones empresariales. Si hay algo para la empresa pequeña y mediana y su fortalecimiento en el viejo mapa, es tener esa diáspora, y en el nuevo mapa tener esa diáspora significa la posibilidad también de internacionalización en ambas direcciones de la pequeña y mediana empresa, porque las grandes se valen por sí mismas, pero el tejido empresarial pequeño y mediano es el 95% del tejido empresarial global.
10. De cara al futuro, y asumiendo la inmensa tarea de la reconstrucción, ¿cuál considera que debe ser el rol primordial de la diáspora en la reconstrucción del tejido social venezolano, la confianza en las instituciones y los valores compartidos?
Más que de cara al futuro es lo que ya se viene tejiendo la diáspora en el presente. Hay un complejo y denso tejido organizativo que ha fraguado la estrategia de gobernanza, construida a pulso, haciendo, conectando, aprendiendo y la vida ha hecho un casting de ellas, aprueba las que trabajan, las Organizaciones sin Fines de Lucro (ONGs) y se desentiende de aquellas otras de lucro sin fines.
Se ha podido construir esta trama gracias a la colaboración y la cooperación entre organizaciones y asociaciones sobre la base de la CONFIANZA y el RESPETO. Primero conociéndose, luego intercambiando, posteriormente diseñando proyectos conjuntos cuyos ritmos varían de acuerdo a las fortalezas de las organizaciones y redes. Considero como uno de los grandes desafíos el fortalecimiento de las organizaciones y tejidos asociativos de los venezolanos en la Nueva Geografía.
El desafío no es minúsculo como lo hemos vivido en tiempos recientes. Los desafortunados intentos de colonizar las organizaciones. De esa experiencia debemos extraer aprendizajes de enorme utilidad para el diseño de una Diplomacia Oficial conectada, cuyo ejercicio se apoya y respeta el que desempeña la “Diplomacia Pública” practicada por las organizaciones de la diáspora. Organizaciones con 27 años, otras 15, 10 o cinco, que saben lo que quieren hacer, son respetadas por sus compatriotas aunque en ocasiones, la escasez de recursos las obliguen a hibernar. Demandan apoyo, necesitan fortalecerse para gestionar lo que hacen de mejor manera, en algunas ocasiones coincidirán con la política oficial, son interlocutores y multiplicadores en áreas como la cultura, la gastronomía, el emprendimiento, el intercambio científico y tecnológico, la internacionalización y defensa de los derechos humanos de la diáspora.
El gran desafío es recuperar la confianza perdida, respetar la pluralidad y desarrollar la capacidad de escucha. La CONFIANZA es un componente medular del desarrollo económico. La ausencia de ella se traduce en desinversión y conflicto. La construcción de Confianza se facilita en la medida en que hay valores compartidos como es el caso de la red de organizaciones: pluralidad, participación, democracia. El esfuerzo se ha erigido desde la base y progresivamente ha perfilado la estrategia de gobernanza de la diáspora y un modelo propio con el cual relacionarse con el mundo.
Las opiniones expresadas por Tomás Páez son de su autoría y responsabilidad, y no reflejan necesariamente la postura o posición de PDVSA Ad Hoc.