En esta oportunidad entrevistamos a Manuel García un venezolano que es referencia nacional e internacional en la industria petrolera en materia de Salud, Seguridad y Ambiente, SSA, también conocida como SHA. Es Ingeniero Industrial con más de 40 años de trayectoria en la gestión de SSA en las industrias de Petróleo y Gas, Alimentos y Bebidas, y Servicios de Mantenimiento Comercial y Residencial. Es fundador y propietario del Modelo de Atención y Respuesta a Situaciones (MARS), una metodología innovadora que lo ha posicionado como referente en la formulación de propuestas corporativas en SSA, con un enfoque riguroso en las necesidades del cliente y la mejora continua.

Es autor de muchas publicaciones, entre las cuales pueden mencionarse: Modelo de Sistema de Gestión Integral de Riesgos (MSGIR 2006), Modelo de Atención y en Respuesta a Situaciones (MARS 2021) – Versión en español y en inglés, MARS Aplicado a Calidad, Salud, Seguridad y Medio Ambiente (2024), MARS Applied to Case Study in QHSE (2026).

Actualmente se desempeña como consultor independiente, promoviendo un modelo universal de gestión en Salud, Seguridad y Ambiente.

1. En estos momentos en Venezuela no hay cifras oficiales sobre accidentes en la IPPGN, sin embargo, a través de informaciones que reportan los medios de comunicación y las redes sociales se observa un daño importante al ambiente por derrames y accidentes operacionales que han causado daños a personas e instalaciones. ¿Su equipo de trabajo tiene cifras que pueda compartir y posibles causas?

Es cierto que actualmente no se publican cifras oficiales consolidadas sobre accidentes en la industria petrolera, petroquímica y gasífera nacional. Sin embargo, nuestro equipo ha realizado seguimiento a través de reportes de prensa y fuentes documentadas.

Entre 2003 y 2018 se registraron más de 180 fatalidades asociadas a distintos eventos en la industria, algunos de alto impacto. El caso más emblemático fue la explosión en la Refinería de Amuay en 2012, con 47 fallecidos, 135 lesionados y pérdidas millonarias.

También se ha evidenciado un aumento en la frecuencia y magnitud de derrames petroleros en varias regiones del país; entre 2009 y 2016 el volumen derramado superó el millón de barriles, según cifras oficiales disponibles en su momento.

En cuanto a las posibles causas, los patrones observados apuntan al deterioro de los sistemas de prevención, mantenimiento e integridad operacional, así como a la falta de inversión sostenida y debilidad en los controles de riesgo.

Más allá de las cifras, lo fundamental es reconocer que la industria necesita fortalecer con urgencia su cultura de prevención y sus sistemas de gestión de seguridad.

2. Ante el deterioro actual de la infraestructura petrolera, ¿Cuáles deberían ser las prioridades inmediatas en seguridad, higiene y ambiente para impulsar una reactivación operativa segura?

Para lograr una reactivación operativa segura, hay cuatro prioridades claras.

  1. Recuperar la cultura de Seguridad, Higiene y Ambiente, reforzando la prevención y el control de riesgos en toda la organización.
  2. Aclarar roles y responsabilidades, asegurando que cada trabajador tenga la capacitación y las competencias necesarias para desempeñar su función con seguridad.
  3. Aplicar de forma rigurosa la jerarquía de control de riesgos en procesos, equipos y áreas críticas, atacando los riesgos desde su origen.
  4. Realizar diagnósticos técnicos que permitan verificar el cumplimiento de las Medidas de Reducción de Riesgos y los estándares mínimos obligatorios.

En resumen, la prioridad no es solo reactivar, sino hacerlo con disciplina, prevención y control.

3. ¿Puede el cumplimiento de estándares internacionales de seguridad, higiene y ambiente aportar un valor económico de competitividad al sector petrolero venezolano?

Sí, sin duda, el cumplimiento de estándares internacionales en Seguridad, Salud y Ambiente puede aportar un valor económico real al sector petrolero venezolano.

Estos estándares reúnen mejores prácticas que ayudan a trabajar de forma más segura, ordenada y eficiente. Al incorporarlos al modelo de negocio, no solo se reducen riesgos y pérdidas, sino que también se fortalece la confianza de inversionistas, socios y mercados internacionales.

Además, promueven una cultura organizacional más sostenible y resiliente, que es precisamente la dirección hacia la que avanza hoy la industria energética a nivel mundial. En ese sentido, cumplir con estándares internacionales no es solo una exigencia técnica, sino una ventaja competitiva.

4. ¿Cómo puede el sector reconstruir una cultura de seguridad en una fuerza laboral que ha operado años bajo contingencia y con estándares en decadencia? Y ¿qué rol puede jugar la repatriación de talento experto en este proceso?

Reconstruir la cultura de seguridad implica ir más allá de retomar normas básicas; requiere avanzar hacia una cultura de negocio sostenible y resiliente.

Si hoy existe un rezago en la cultura tradicional de seguridad, la brecha es aún mayor cuando hablamos de un modelo integral que conecte la estrategia con la operación y las personas con los resultados. La seguridad debe integrarse al propósito, los valores y las metas de la organización, y traducirse en prácticas claras, indicadores medibles y mejora continua.

Esto significa alinear lo estratégico —visión, principios y objetivos— con lo operativo —procedimientos, procesos y resultados—, y equilibrar la parte técnica con el fortalecimiento del talento humano, sus roles y responsabilidades.

En ese proceso, la repatriación de talento experto puede jugar un papel clave. Profesionales con experiencia internacional pueden aportar mejores prácticas, disciplina operativa y una visión actualizada que acelere la reconstrucción cultural y eleve los estándares de la industria.

5. ¿Dada la descentralización petrolera que se plantea actualmente para Venezuela usted considera que habría que mejorar el marco legal del país para garantizar el establecimiento de medidas de seguridad, higiene y ambiente?

Es una pregunta muy importante. En cualquier país, todo lo relacionado con seguridad, higiene y ambiente se fundamenta en una estructura clara: la Constitución, las leyes, los reglamentos y las normas técnicas. Esa base no cambia, incluso en un proceso de descentralización.

Más que crear nuevas leyes, lo clave es garantizar que el marco legal existente se aplique de manera transparente, técnica y coherente. La responsabilidad principal de asegurar el cumplimiento recae en el Estado y en las instituciones encargadas de supervisar y controlar.

Si se avanza hacia una descentralización petrolera, será fundamental fortalecer esas instituciones, asegurar reglas claras y evitar el uso discrecional de la normativa. La seguridad y el ambiente no deben convertirse en instrumentos políticos, sino en pilares técnicos que garanticen operaciones responsables y sostenibles.

En resumen, más que cantidad de leyes, lo que se necesita es institucionalidad sólida, supervisión efectiva y aplicación imparcial de las normas.

6. ¿Puede citarnos ejemplos, en otros países, de una empresa que tenga una operación petrolera que cumpla con los estándares de una instalación y operación segura?

Sí, existen varios ejemplos internacionales de operaciones petroleras que cumplen altos estándares de seguridad.

Un caso destacado es Noruega con Equinor, donde los análisis cuantitativos de riesgo son un requisito legal. Además, hay total transparencia en el reporte de incidentes y se aplica el principio de mantener los riesgos “tan bajos como sea razonablemente posible”, lo que eleva el nivel de exigencia en toda la operación.

En el Reino Unido, compañías como BP operan bajo una fuerte supervisión del ente regulador de Salud y Seguridad, con la aplicación obligatoria de estudios de seguridad de procesos y una cultura basada en liderazgo y disciplina operacional.

En Estados Unidos, empresas como ExxonMobil trabajan bajo un marco regulatorio muy estricto, que incluye normas como OSHA para seguridad de procesos, regulaciones ambientales y estándares del American Petroleum Institute (API) para garantizar la integridad de equipos críticos.

El denominador común en estos casos es claro: regulación sólida, supervisión efectiva, disciplina operativa, transparencia y aprendizaje continuo. En estos modelos de negocios no se improvisa; se construye con liderazgo, tecnología y compromiso sostenido.

7. En muchas opiniones o entrevistas a expertos en el tema se habla de los mínimos mandatorios ¿Podría explicarnos en qué consisten?

Los “mínimos mandatorios” son requisitos básicos de seguridad que deben cumplirse obligatoriamente antes de realizar una operación. No son negociables, salvo que exista una medida alternativa debidamente evaluada y aprobada por un equipo técnico competente.

Se aplican especialmente cuando hay desviaciones en las barreras de control o cuando no se conocen completamente las causas de un evento previo. En esos casos, se establecen condiciones mínimas para reducir el riesgo y evitar que el incidente se repita.

Por ejemplo, pueden exigirse antes de arrancar un equipo, intervenir en una operación, realizar mantenimiento o ingresar a un área con condiciones especiales.

En resumen, los mínimos mandatorios son el piso de seguridad que debe garantizarse para mantener una operación confiable y segura.

8. ¿Tiene Venezuela la capacidad de establecer un modelo de negocio que cubra las funciones de SHA en su industria petrolera?

Sí, Venezuela tiene la capacidad de desarrollar un modelo de negocio sólido que integre plenamente las funciones de Seguridad, Higiene y Ambiente (SHA) en su industria petrolera.

Pero esto requiere una reingeniería profunda. Más que hablar de funciones aisladas, debemos comenzar por analizar el contexto, definir un posicionamiento claro hacia un negocio sostenible y alinear valores, propósito y metas ambiciosas en materia de salud seguridad y ambiente.

El modelo debe construir una cadena de valor coherente, capaz de ofrecer resultados con compromiso, disciplina y gestión efectiva. Si se fortalecen la calidad, la cultura organizacional y la sostenibilidad, será posible cerrar las brechas actuales y avanzar hacia el estándar esperado.

Una agencia petrolera moderna, junto con sus empresas afiliadas y contratistas, debe trabajar bajo ese enfoque para consolidar un negocio verdaderamente sostenible y resiliente.

9. ¿Conoce usted en qué lugar se encuentra Venezuela en esta materia?

Es difícil ubicar a Venezuela en un ranking en materia de modelo de negocio sostenible y resiliente, ya que se trata de un enfoque relativamente nuevo y muy exigente.

Sin embargo, puedo señalar que entre 1982 y 2002 la industria petrolera, petroquímica y gasífera venezolana logró avances importantes en seguridad, salud y ambiente. En ese período, con el apoyo de empresas de referencia mundial, se implementaron sistemas integrales alineados con estándares internacionales y se alcanzaron niveles competitivos en la región.

Lamentablemente, en los últimos años se ha producido un deterioro progresivo que ha afectado esos avances. La brecha actual es significativa.

No obstante, el reto, aunque grande, no es imposible. Si se tiene claridad sobre el rumbo y el compromiso de recuperar estándares, con esfuerzo sostenido y liderazgo técnico es posible avanzar nuevamente.

10. ¿Qué aportes haría usted para mejorar este sistema desde el punto de vista técnico y desde el punto de vista de formación académica?

Desde el punto de vista técnico, pondríamos a disposición un equipo de profesionales que se ha mantenido activo, actualizado y trabajando en modelos innovadores de gestión en seguridad, salud y ambiente. La idea es aportar experiencia práctica para fortalecer los sistemas, desarrollar casos de estudio y alinear procesos con estándares modernos y sostenibles.

Desde el punto de vista académico, el aporte estaría en la formación y alineación del talento humano. Es fundamental preparar a los profesionales en sus roles y responsabilidades, promoviendo un liderazgo basado en compromiso y disciplina.

Si logramos integrar conocimiento técnico con formación sólida, es posible construir una agencia o industria que vuelva a ser referente en la materia.

Las opiniones expresadas por Manuel García son de su autoría y responsabilidad, y no reflejan necesariamente la postura o posición de PDVSA Ad Hoc.