En la primera entrega describimos el patrón “crédito-por-petróleo” con el que China afianzó posiciones en el sector venezolano. Esta segunda parte se concentra en la arquitectura interna de opacidad que permitió que esos acuerdos se convirtieran en caldo de cultivo para la gran corrupción —y en casos recientes que ilustran el costo económico y de gobernanza: desde la incautación de tres barcos petroleros Very Large Crude Carriers (VLCC) vinculados a la empresa conjunta con PetroChina en Singapur, hasta una cartera de US$19.600 millones en proyectos fallidos no petroleros y una flota fantasma de al menos 24 buques en 2025 para eludir supervisión. Cerramos con una lista de garantías para atraer inversión transparente sin volver a hipotecar el crudo futuro. 

Recap: el patrón de la Franja y la Ruta

Entre 2007 y 2016 los préstamos chinos a Venezuela superaron US$62.146 millones bajo la modalidad “préstamos por petróleo”, replicando la lógica de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés): equity + crédito + infraestructura en hidrocarburos. Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) y la empresa mixta PetroSinovensa (PDVSA-China National Petroleum Corporation (CNPC)) sintetizan esa fórmula en la Faja del Orinoco: asegurar suministro con participación accionaria y control operativo. 

La arquitectura de opacidad que lo hizo posible

La entrevista con Mercedes De Freitas detalla la involución institucional: controles cambiarios y de precios —Comisión de Administración de Divisas (Cadivi)/Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex); Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde)— convertidos en incentivos de corrupción; captura de poderes; debilitamiento del control fiscal y de la contratación pública; y “hegemonía comunicacional” para formalizar la opacidad. 

Ese andamiaje se completó con exclusiones a licitaciones, fondos extrapresupuestarios y normas que habilitan decisiones secretas: la Ley Constitucional Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y la Garantía de los Derechos Humanos (Ley Antibloqueo), la normativa interna de PDVSA de 2018 y alianzas público-privadas (APP) bajo confidencialidad. Resultado: centenares de convenios sin rendición de cuentas y terreno fértil para elusión de controles. 

Casos prueba: señales duras de costo y riesgo

  1. Activos estratégicos en disputa (Singapur): La empresa conjunta CV Shipping Pte Ltd (PDVSA-PetroChina) fue liquidada por orden judicial; PetroChina asumió control de los VLCC Junín, Boyacá y Carabobo para cubrir deudas. La señal es clara: garantías reales atadas a deuda permiten a socios tomar activos logísticos críticos. 
  2. Cartera fallida fuera del petróleo (impacto fiscal y social): US$19.600 millones en proyectos en electricidad, transporte, manufactura y agro quedaron inconclusos o con avances mínimos —sin investigación de Contraloría ni Fiscalía—, mientras los pagos condicionaron gasto esencial y forzaron a PDVSA a entregar producción o participaciones (por ejemplo, en PetroSinovensa). 
  3. Evasión y sanciones (flota fantasma): En 2025 Transparencia documentó al menos 24 embarcaciones operando sin identificadores del Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas en inglés), facilitando el desvío de crudo y la evasión de supervisión internacional, con escalas/destinos hacia Asia: un riesgo de cumplimiento que encarece primas de seguro, cierra mercados y bloquea refinanciaciones limpias.

Qué aprendimos (y qué cambiar): tres capas de garantías

Capa A — Transparencia por defecto (datos abiertos y trazabilidad)

Capa B — Estándares y gobierno corporativo en estatales/mixtas

Capa C — Hoja legal mínima para credibilidad

Enfoque sectorial inmediato (hidrocarburos)

Prioridades operativas

  1. Inventario contractual de empresas mixtas y concesiones con China (estados financieros, flujos de crudo comprometidos, garantías, covenants) y publicación de un resumen ejecutivo estandarizado. 
  2. Política de lifting & shipping con trazabilidad AIS/inspecciones del Estado rector del puerto para eliminar flotas opacas. 
  3. Plan de remediación de activos logísticos (tanqueros, terminales) para reducir vulnerabilidad ante incautaciones o gravámenes. 

Prioridades financieras

  1. Calendario de desenganche de “petróleo-por-deuda”: metas semestrales de sustitución por precio spot/fórmulas transparentes.
  2. Cláusulas anticorrupción y arbitraje internacional obligatorio en nuevos contratos.
  3. Diversificación de contrapartes (competencia por bloques) bajo reglas públicas. 

A modo de cierre: de “préstamos por petróleo” a “gobernanza por contrato y datos abiertos”

El modelo que combinó préstamos, equity y obras bajo confidencialidad no produjo recuperación operativa ni financiera; sí dejó deuda, litigios y pérdida de autonomía. La salida no es retórica: reglas claras, supervisión real y transparencia verificable para atraer capital paciente, renegociar en mejores términos y evitar volver a empeñar barriles futuros.