En esta oportunidad con el ingeniero de petróleo Nelson Hernández abordamos en nuestra entrevista el tema del desarrollo sostenible y la transición energética, asuntos que lo apasionan y de los cuales es un investigador permanente. A diario publica cifras y análisis que muestran su interés y preocupación por el uso de las energías limpias. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat (ANIH) dedica la mayor parte de su tiempo al estudio de este sector.
Según las discusiones políticas de los últimos días y las acciones que hemos estado viendo en el panorama mundial, ¿Qué piensa usted sobre el cumplimiento de la agenda 2030 para la transición energética?
La Agenda 2030 es una ruta de objetivos que deben alcanzarse, en la medida de lo posible, para mejorar la calidad de vida, en todos los ámbitos, de los seres vivos de este planeta. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada por las Naciones Unidas, establece 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con 169 metas asociadas, diseñados para ser alcanzados para el año 2030. Estos objetivos buscan abordar desafíos globales como la pobreza, el hambre, la desigualdad, el cambio climático y la promoción de sociedades pacíficas y justas.
Pienso, refiere el ingeniero Hernández, que el año no es el punto básico, ya que muchos objetivos serán alcanzados después del 2030. Se escogió ese año 2030, para poder medir el avance o retraso logrado, lo cual permite corregir las desviaciones que ocurren en el transcurrir del periodo en cuestión. El gran problema de la Agenda 2030 es que se politizó, lo cual ha mermado el interés de esta por gobiernos y la población en general.
¿Qué opina sobre el índice creado por el foro económico mundial para efecto de medir la transición energética? ¿Usted está de acuerdo con la aplicación de ese índice?
Los índices, en general, son herramientas para darle jerarquía a situaciones de cualificación. El Índice de Transición Energética (ITE) es una herramienta desarrollada por el Foro Económico Mundial para evaluar cómo los países avanzan hacia sistemas energéticos más sostenibles, equitativos y seguros. Es especialmente útil para comparar el desempeño y la preparación de distintas naciones frente a los desafíos de la transición energética.
El ITE es un índice multivariable y por ende complejo. Se basa en 46 variables o indicadores, agrupados en dos grandes bloques:
- Desempeño del Sistema Energético Actual (SP), englobado en el denominado “Trilema Energético”, y que mide:
- Sostenibilidad: Uso de energías limpias y reducción de emisiones.
- Equidad: Acceso asequible y justo a la energía.
- Seguridad: Estabilidad del suministro y resiliencia ante crisis.
- Preparación para la transición (TR), que mide cuánto está haciendo el país para afrontar la transición energética, y mide:
- Infraestructura energética moderna
- Regulación y políticas públicas
- Capacidad de inversión
- Educación e innovación tecnológica
Ahora bien, el ITE no es un índice de aplicabilidad per se. Refleja el avance de los países en la transición energética. En otras palabras, proporciona información con lo cual cada país puede hacer su benchmarking de transición energética.
A nivel global, Venezuela es el país que menos está haciendo para incorporarse a la tendencia de la transición energética. Aunque su SP, está ligeramente por encima del promedio mundial, su TR es el más bajo de todos, ligeramente por encima de la República Democrática del Congo.
Con los nuevos descubrimientos de yacimientos petroleros en el mundo y su amplia experiencia en desarrollos de tecnología petrolera, ¿piensa usted que realmente vamos a una transición energética en los próximos 50 años?
La verdad es que la transición energética tiene años que comenzó, es decir, está en pleno desarrollo y es irreversible. Debo aclarar que la transición energética es una de las vías para mitigar la problemática ambiental por la que atraviesa la tierra y sus seres vivos, y que tiene dos pilares fundamentales: La descarbonización de la matriz energética global y la electrificación de la demanda (todo o casi todo funcionando con electricidad).
Igualmente, se ha fijado un año, el 2050 para poder medir los avances de la nueva matriz energética global, donde muchos organismos han establecido prospectivas de consumo de petróleo en un escenario NetZero al 2050. Lo que sí es cierto, prosigue el ingeniero Hernández, es que los combustibles fósiles dejarán de ser los principales energéticos en el sistema global de energía. Quizás no sea en el 2050, pero si tienen fecha de vencimiento como las “primas donas” energéticas.
Con respecto a las reservas actuales de petróleo, éstas tienen una duración teórica de 41 años a la tasa de producción de hoy de 103 MBD. Esta duración cubre más allá del periodo del NetZero al 2050.
La gráfica a continuación, muestra los volúmenes de petróleo consumidos en función del aumento de la temperatura media en función del cambio climático. Obsérvese que para un aumento de 1.6 °C, se consumirían 439 GB (Giga barriles). Es decir, 28 % de las reservas al 2022. En otras palabras, el 72 % de las reservas se convertirían en “activos varados”, es decir, no serán producidas.

Por otro lado, obsérvese el área anaranjada, que corresponde al suministro de petróleo, sin realizar inversiones en la búsqueda exploratoria de estos (nuevos yacimientos). El volumen al 2050, es cercano al establecido por la IEA al año 2050 (Escenario NetZero) de 29 MBD.
¿Por sus condiciones geográficas qué energías renovables son más convenientes explotar en Venezuela?
Venezuela posee un potencial energético, que muy pocos países tienen. La gráfica a continuación muestra ese potencial que llega a alcanzar los 300 GTPE (Giga toneladas de petróleo equivalente) (2.1 TBPE).
En materia de petróleo, cuenta con 303 GB (1er. lugar a nivel mundial) y en gas 221 TPC (6to. lugar a nivel mundial).
Por otra parte, posee 253 GTPE (1.85 TBPE) en otros energéticos fósiles. Destaca el Torio, donde Venezuela ocupa el 5to. lugar en reservas a nivel mundial. La tendencia es que el Torio sea el sustituto del Uranio en el uso energético (electricidad), ya que es menos contaminante y minimiza la posibilidad del uso militar.
En lo concerniente a las energías renovables, el potencial es de 450 MTPE, equivalente a 9 MBDPE (millones de barriles diarios de petróleo equivalente), que son recurrentes por ser renovables. Es de acotar, que el mayor consumo histórico de energía en el país ocurrió en el año 2013 con 1.3 MBDPE. En otras palabras, solo en renovables se tiene 8 veces ese consumo histórico, es decir, teóricamente las renovables pueden absorber la demanda energética futura con suficiente holgura.
En cuanto, a cuál de ellas usar, destacan la solar, la eólica y la hidroelectricidad. En todo el territorio nacional se pueden llevar a buen término proyectos de granjas eólicas y solares.
Con respecto a la hidroelectricidad, proyectos de envergadura tipo Gurí solo podrían desarrollarse en el Alto Caroní. Sin embargo, estos proyectos a nivel mundial están cuestionados por su gran inversión y por ser negativos desde el punto de vista ambiental. Sin embargo, existe un gran potencial en las denominadas mini y micro hidroeléctricas, que la tecnología más común es la denominada: turbinas de pasada.
¿Habría que hacer cambios a las leyes para comenzar a desarrollar una política de uso de energías limpias?
Si. Hay que hacer cambios en el marco legal. Ya mencioné que Venezuela, es el país que menos está haciendo en la transición energética. Para entrar en la transición energética, se requiere de la formulación de tres leyes básicas: Ley de Cambio Climático, Ley de la Energía y Ley de la Transición Energética. Esas leyes, deben tener como norte, darle al sector privado la participación directa en todas las fases de la industria energética, incluyendo los hidrocarburos.
¿Usted cree posible en el corto plazo desarrollar energías renovables en el país, ante el grave problema económico que enfrenta?
En línea con el punto anterior, quienes deben desarrollar el uso de las energías renovables es la inversión privada. El Estado debe crear el marco legal y económico para que este sector se desarrolle.
Sin embargo, la Ley actual del Servicio Eléctrico permite la autogeneración hasta 2 MW. Esta capacidad es ideal para fomentar el uso de solar y eólica en urbanizaciones, inmuebles públicos, poblaciones rurales, industrias, etc. Esa capacidad permite alimentar unas 400 casas con un consumo promedio de electricidad diaria de 15 kWh.
Esto significa un cambio cultural en el venezolano ¿Qué sugiere para enfrentarlo?
Es correcto. El venezolano conoce muy poco sobre la transición energética y por ende existe una leyenda urbana que las renovables son muy caras e ineficientes. Lo básico para enfrentar ese cambio es vía educación: dar a conocer las bondades de las energías verdes ante los combustibles fósiles.
Dentro de esas barreras a vencer para ese cambio están, entre otras:
Baja conciencia pública: Aunque hay interés, falta educación sobre los beneficios y funcionamiento de las energías renovables.
Voluntad política limitada: El discurso oficial menciona la transición, pero no hay una estrategia clara ni recursos asignados.
Resistencia institucional: Algunas entidades estatales ven la iniciativa privada como competencia, no como aliada
Desconocimiento de las economías: Creencia que las renovables son costosas
¿En qué se pueden utilizar esas energías verdes para impulsar el desarrollo del país? ¿A cuánto ascendería su inversión?
Todas las energías renovables tienen como objetivo final producir electricidad, sin emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). En tal sentido, es una energía que sustituye a la generada por combustibles fósiles, y si se electrifica la demanda, especialmente en lo concerniente a la movilidad, volúmenes de petróleo serán desplazados.
En definitiva, para un país importador de petróleo, carbón o gas, el uso de las energías renovables baja su factura energética, elimina la incertidumbre de precios y fortalece su seguridad energética. Para un país exportador de energías fósiles, el uso de renovables aumenta su capacidad de exportación de fósiles, aumentado sus ingresos y le da fortaleza a su seguridad energética.
Por estas razones, países del Medio Oriente, especialmente Arabia Saudita y Catar, están llevando a cabo proyectos de energía solar y eólica para diversificar su matriz energética, y depender cada vez menos del petróleo.
Otro de los usos importantes es la producción de hidrógeno verde (H2V), vía electrolisis del agua. Este vector energético es clave para incorporar a la transición energética, sectores donde la electrificación no es expedita. Las riberas del río Orinoco son ideales para la masificación de la producción del H2V: disponibilidad abundante de agua dulce y alta potencialidad de energía solar y eólica.
¿Son rentables las energías renovables?
Si son rentables. De no serlo, no se hubieran disparado las capacidades de generación de electricidad en eólica y solar en los últimos 10 años. Cada día las inversiones energéticas crecen en las renovables y disminuyen en las fósiles.

La gráfica anterior, muestra el Costo Nivelado de Electricidad (LCOE) para diferentes fuentes de generación de electricidad, para el año 2010 y 2024.
Nótese cómo ha disminuido el precio en $/MWH de las renovables, sobre todo la solar PV, pasando de unos 450 $/MWH en el 2010 a 48 $/MWH en el 2024. Es decir, una rebaja de 10 veces. Es de resaltar, la competencia de estas renovables con la generación eléctrica con base fósil, lo cual está circunscrito al área punteada.
Las opiniones expresadas por Nelson Hernández son de su autoría y responsabilidad y no reflejan necesariamente la postura o posición de PDVSA Ad Hoc.